El Ciclo de Vida de un Proyecto de Inversión

Ciclo de proyectos

 

En nuestra entrada anterior explicamos la importancia de considerar las decisiones de inversión como proyectos y la forma en que asociamos los resultados del proyecto a la rentabilidad como inversión. Hoy hablaremos sobre cuáles son las etapas en que podemos dividir cada proyecto y las razones por las que debemos hacerlo.

Cuando decidimos llevar a cabo un proyecto nos comprometemos a realizar un proceso de transformación de ideas en soluciones concretas para la provisión de bienes o servicios que mejor resuelven necesidades o problemas detectados.

El Ciclo de Vida del Proyecto es el conjunto de etapas a través de las cuales pasa un proyecto de inversión, desde que surge y se propone una idea para resolver un problema o una necesidad, para después pasar por sucesivas etapas de estudio, formulación de posibles soluciones y establecimiento de prioridades, hasta la ejecución de la inversión y su puesta en funcionamiento también conocida como implementación, donde se generarán los beneficios previstos desde la concepción de la idea.

La vida de un ser humano puede ser dividida en tres etapas: infancia, juventud y madurez. De la misma forma podemos decir que un proyecto pasa por varias etapas diferenciadas entre sí y que están claramente marcadas y definidas:

proceso

 

Fase 1. Prefactibilidad:

Esta es la fase en que se formula y evalúa un proyecto para resolver un problema destinado a lograr un objetivo específico.  El objetivo principal de la fase de la prefactibilidad es el de brindar la información suficiente y necesaria que llevará a tomar la mejor decisión en cuanto a realizar o no el proyecto de interés. Es decir, esta fase tiene que ver con brindar la mayor certidumbre posible y la reducción del costo y riesgo asociados a la realización del proyecto.

Fase 2. Inversión:

Una vez obtenido el visto bueno para la ejecución del proyecto, el equipo asignado tomará la decisión de elaborar un diseño detallado para la ejecución del mismo. Puede ser que durante la etapa de prefactibilidad se hubiesen realizado algunos diseños preliminares a fin de analizar o detallar la idea que lo sustentaba. Sin embargo ahora será momento de llevar la idea hasta su mayor detalle.

Durante la evaluación de proyectos, la etapa de diseño es la que suele requerir mayor número de horas en relación con el resultado final, ya que gran parte del proceso requiere un análisis y ejecución detallados.

La fase de diseño no solo corresponde a grandes obras de ingeniería o arquitectura. Proyectos como el lanzamiento de una nueva línea de ropa, videojuegos, servicio de calidad al cliente, entre muchos otros de cualquier tipo que desees imaginar requerirán pasar por estas fases y etapas de evaluación. Recuerda: Si se trata de resolver una necesidad o problema que existe en el mercado y para ello destinarás recursos realizando una serie de actividades, entonces tienes entre tus manos un proyecto.

Cuando hablamos de una etapa de diseño en el ámbito de proyectos, estamos considerando el diseño de la solución “per se” pero también el diseño de cada una de las actividades que se realizarán para llevarlo a cabo, así como su puesta en marcha, comercialización (si es que ésta se requiere) y el presupuesto detallado en términos de alcance, tiempo, recursos materiales y monetarios que nuestro proyecto requerirá.

Fase 3. Operación:

Hemos llegado a la fase de Operación y Puesta en Marcha de nuestro proyecto. Durante esta fase, el equipo involucrado y los beneficiarios serán capaces de satisfacer la necesidad o resolver el problema que dio origen al proyecto inicial.

Esta fase tiene como objetivo satisfacer el requerimiento inicial planteado, valga la redundancia, debe satisfacer el objetivo inicial y la medición del éxito o fracaso del proyecto está directamente relacionada con su cumplimento.

La vida útil de un proyecto puede determinarse en base al periodo de obsolescencia del activo fijo más importante (ejemplo: maquinarias y equipo de procesamiento) o en el momento que se estima dejarán de recibirse de forma constante los beneficios esperados. Para efecto de evaluación económica y financiera, el horizonte o vida útil del proyecto más utilizado por los expertos es de 10 a 15 años.

Fase 4. Evaluación:

El ciclo se cierra con la evaluación, tanto durante la operación del proyecto como una vez terminada la vida útil del mismo, con el fin esencial de verificar que el proyecto ha cumplido con su propósito central de resolver el problema, entregar el beneficio y que está produciendo los efectos deseados.

Para ello, es necesario verificar después de un tiempo razonable de su operación, si efectivamente el problema ha sido solucionado por la intervención del proyecto. De encontrar resultados no satisfactorios una vez puesto en marcha el proyecto, será necesario llevar a cabo medidas correctivas.

Recuerda que, independientemente del momento en que se realice la evaluación de resultados del proyecto, ésta debe tener dos objetivos principales:

  1. Validar si se han alcanzado los objetivos propuestos incluso antes de la realización del proyecto.
  2. Evaluar, recolectar y hacer accesible a los involucrados el aprendizaje y conocimiento obtenido gracias a éste proyecto a fin de utilizarlo y replicarlo en futuras iniciativas.

Para finalizar

Ahora sabes cuáles son las fases necesarias para realizar la adecuada evaluación de un proyecto de inversión, las etapas que el proyecto requiere para su realización y las actividades que deben llevarse a cabo para minimizar los costos de la puesta en marcha así como los riesgos asociados a su implementación.

En futuras entradas hablaremos sobre las técnicas y herramientas financieras utilizadas para la Evaluación de Proyectos de Inversión.


Conoce al autor:

Karla Bayly está convencida de que el éxito de la empresa reside en las personas que la integran. Escribe sobre finanzas y desarrollo de talento. Es Gerente de Desarrollo de Socios Estratégicos en IDESAA.

¿Qué es un Proyecto de Inversión y su Rentabilidad?

Proyecto inversión

 

Una de las aplicaciones más importantes del quehacer financiero es la Evaluación de Proyectos de Inversión, es aquí donde no solo aplica el uso de técnicas y herramientas financieras sino también la correcta administración de proyectos y el trabajo en equipo, todo esto basado en la lógica estructurada y la aplicación del sentido común. Es decir, de poco sirve poder resolver fórmulas financieras si no se cuenta con la estructura y organización necesaria.

¿Qué es un proyecto?

Un proyecto consiste en una serie de actividades relacionadas entre sí cuya finalidad es alcanzar una meta específica. Además de tiempo, un proyecto requiere que se inviertan en él recursos, ya sea en términos de la disponibilidad de las personas que lo llevarán a cabo o también en cuestión material requiriendo de inversiones monetarias.

La realización de un proyecto puede derivar en dos resultados finales:

  • Ser exitoso, esto es, lograr satisfacer la necesidad por la cual se planteó su desarrollo en un inicio.
  • Fracasar, ya sea porque al concluir no se logró el resultado esperado, desapareció la necesidad inicial que llevó a su realización o porque se agotaron los recursos para llevarlo a cabo.

Espera, el que exista la posibilidad de fracaso no significa que no debamos emprender ningún proyecto, al contrario, debemos realizar proyectos pero siempre buscando minimizar el riesgo de fracaso. Revisemos juntos las acciones que podemos llevar a cabo previas al inicio de un proyecto poder presentar “a priori”, esto es: antes de comenzar, los argumentos que nos den mayor certeza sobre la posibilidad de lograr los resultados deseados, en el tiempo deseado, con la inversión deseada.

¿Qué significa que un proyecto sea rentable?

Ahora que sabes lo que es un proyecto, hablemos sobre la rentabilidad. Decimos que algo es rentable cuando los beneficios que obtenemos sobrepasan a la inversión o el esfuerzo realizado.

Cuando iniciamos un proyecto es muy probable que destinemos a su realización recursos que podríamos haber destinado a alguna otra actividad o proyecto. Es por ello que cuando llevamos a cabo la evaluación de un proyecto de inversión busquemos anticipar su beneficio o rentabilidad. Si la rentabilidad de nuestro proyecto supera los de otros proyectos o alternativas de inversión, y el resto de los beneficios, tales como satisfacer una necesidad previa, siguen pareciendo atractivos, entonces tomaremos la decisión de llevar a cabo nuestro proyecto.

Para poder definir, analizar, comparar y evaluar los beneficios de un nuevo proyecto de inversión necesitamos conocer y entender las etapas que componen el ciclo de vida de un proyecto. En el siguiente post hablaremos sobre el ciclo de vida de los proyectos de inversión ¡No te lo pierdas!


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Karla Bayly está convencida de que el éxito de la empresa reside en las personas que la integran. Escribe sobre finanzas y desarrollo de talento. Es Gerente de Desarrollo de Socios Estratégicos en IDESAA.

¿Por qué necesitas un Plan de Carrera?

Plan de Carrera

 

Te invito a que respires hondo, tomes un momento y respondas ¿ha sido tu carrera profesional lo que te imaginaste hace algunos años?… Salvo algunas excepciones es muy probable que tu respuesta sea no y esto obedece a dos razones, ni para nosotros como profesionales ni para la empresa con la que colaboramos, la planeación de carrera a largo plazo es una práctica común.

¿Quién no busca hoy en día conciliar la vida profesional con la vida personal? El trabajo se ha convertido en una extensión de nuestra persona y de ahí surge la necesidad de sentirnos valorados y compartir un sentido de propósito con la empresa. Es de ahí donde surge la necesidad de contar con un plan de carrera que ayude a cada colaborador de la empresa a entender el grado de contribución de su trabajo a la organización y la forma en que su carrera profesional puede dar forma a proyectos personales.

Para las empresas que reconocen a sus colaboradores como el activo más valioso con el que cuentan y, por ende, dependen de su capacidad de retenerlos, el plan de carrera es una base sólida donde tanto colaborador como organización comparten una visión a futuro logrando que el primero logre un mejor desempeño gracias al reconocimiento y mejora de sus fortalezas. A través de un proceso sistemático, la empresa identifica el talento con el que cuenta y desarrolla el que hace falta.

¡Cuidado! Un plan de carrera no es un listado de cursos de capacitación a los cuales se enviará al colaborador, ni tampoco una compilación del puntaje obtenido en las evaluaciones de desempeño. Un plan de carrera no es una lista de buenos deseos ni mucho menos debe serlo una justificación para aumentos y/o despidos.

El desarrollo de talento en nuestra empresa requiere de la instrumentación correcta de un proceso de planeación de carrera de los colaboradores. Al hablar de un proceso, hagamos hincapié en que no se trata de un esfuerzo de una sola vez que solo minará la confianza y motivación del personal sino de una serie de acciones encaminadas al crecimiento continuo y permanente de las habilidades que el personal posee encaminadas al logro de los objetivos de la empresa, por lo cual es necesario integrar a nuestro proceso los siguientes elementos:

  1. Visión de negocio y objetivos estratégicos: Para saber qué talento debe desarrollarse en la empresa es necesario saber lo que ésta requiere.
  2. Cultura organizacional: Identificar y reforzar la cultura de la empresa es la base para atraer y retener al talento que mejor se adaptará a ésta.
  3. Definición de puestos clave: ¿Qué puestos son lo que mayor contribución tienen a la rentabilidad de la empresa? En base a esta respuesta se establecerán prioridades y planes de acción para el desarrollo del talento adecuado.
  4. Diccionario de competencias: Para tener claridad sobre las habilidades que necesitan desarrollarse de acuerdo a los objetivos de la empresa.
  5. Técnicas de retroalimentación efectiva: Son la base para establecer canales de comunicación y confianza con el colaborador.
  6. Mecanismos de festejo y reconocimiento: La carrera profesional exitosa (no entendida solamente desde el punto de vista económico, sino también como parte del crecimiento personal de los colaboradores) requiere de esfuerzo continuo y logro de resultados que deben ser reconocidos como parte de la relación entre empresa y colaborador.

Entendamos el plan de carrera como el mapa de ruta para una relación de lealtad y compromiso entre empresa y colaborador. De su implementación y seguimiento pueden obtenerse múltiples beneficios como la maximización del potencial y retención de los colaboradores para una parte y la integración de la vida personal y profesional para la otra parte. Ahora, vuelve a respirar y responde ¿cómo quieres que se desarrolle tu carrera y la de tus colaboradores en los próximos años?


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Karla Bayly está convencida de que el éxito de la empresa reside en las personas que la integran. Escribe sobre finanzas y desarrollo de talento. Es Gerente de Desarrollo de Socios Estratégicos en IDESAA.

4 claves para cuidar la rentabilidad de tu empresa

Cuidar la Rentabilidad

 

Optimizar costos y reducir gastos son claves fundamentales para mejorar la rentabilidad de la empresa, sin embargo, reducir nuestra óptica a estos dos factores puede comprometer la viabilidad del negocio en el largo plazo pues una sólida estrategia financiera va más allá del control de las salidas de efectivo que requiere de acciones tales como:

1.- Demandar información acertada y oportuna

Carecer de estados financieros confiables equivale a navegar sin brújula. Los rendimientos son fruto de las habilidades y competencias al operar el negocio, sin embargo el orden y la disciplina para el registro de ingresos y egresos son el principio de la planeación. El director que no sabe hacia dónde va la empresa llevará a ésta, sin lugar a dudas, al lugar equivocado.

2.- Aprovechar las herramientas de análisis financiero

Una vez que la empresa cuenta con información financiera sólida y confiable, puede utilizar herramientas de análisis financiero a fin de realizar un diagnóstico de la situación del negocio en cuanto a liquidez, apalancamiento, márgenes y rendimiento sobre la inversión a fin ser capaces de tomar acciones oportunas con un impacto positivo sobre éstas.

3.- Evaluar la sensibilidad de las utilidades ante diferentes escenarios

Es una práctica común de las empresas sin una sólida estratégica financiera el tomar decisiones de negocio basadas en las acciones de la competencia: “Si aquellos ofrecen un descuento, ofrezcamos un poco más nosotros para conseguir al cliente”, olvidando que existe la posibilidad de que la estructura de costos de la competencia y su volumen de negocios sea diferente al nuestro.

Evaluar el impacto en la rentabilidad de la empresa requiere, una vez más, contar con información confiable y oportuna para ser capaces de plantear diferentes escenarios en términos de volumen de ventas, capacidad de ofrecer descuentos y/o optimizar costos sin sacrificar la rentabilidad del negocio.

4.- Conocer el costo del capital

Un negocio no es negocio sino hasta cubrir el costo del dinero invertido. Saber cuál es el costo de los recursos que se han invertido en la empresa y si ésta es capaz de generar rentabilidad por encima de dicho costo, permite contestar la pregunta ¿es éste es un buen negocio?

Cuando la empresa no paga lo que los recursos invertidos cuestan, es momento de replantear la estrategia y/o buscar otras opciones (nuevas líneas/productos/servicios), para ello el responsable de la administración financiera requiere estar al tanto de conceptos tales como el valor del dinero en el tiempo, tasas de retorno y evaluación de proyectos de inversión para ser capaz de aplicar este análisis de forma sistemática como un componente más de la estrategia financiera de la empresa en vías a mantener y mejorar el negocio en el largo plazo.

La rentabilidad de la empresa depende sí, de la demanda del mercado y nuestra habilidad de ofrecer valor a través de nuestro producto y/o servicio pero también de pilares básicos como el orden, disciplina y constancia para la implementación de una estrategia sistemática de evaluación financiera que requiere de actualización y  seguimiento constante.


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Karla Bayly está convencida de que el éxito de la empresa reside en las personas que la integran. Escribe sobre finanzas y desarrollo de talento. Es Gerente de Desarrollo de Socios Estratégicos en IDESAA.

 

ROI en capacitación ¿qué es y cómo se mide?

Calcular ROI

 

“Toto, I’ve a feeling were not in Kansas anymore.”

-Dorothy, The wizard of Oz

El mundo empresarial, tal como lo conocimos hace una o dos décadas ha cambiado radicalmente. Nuestra área: Recursos Humanos, ya no es un centro de costos más para la empresa, donde el presupuesto asignado podía ser principalmente destinado a contratar personas, organizar eventos así como también proveer capacitación y cuyos resultados eran medidos, principalmente, en base a la satisfacción de nuestros clientes internos: ¿Cubrimos las vacantes? ¿Los eventos fueron divertidos y dentro de presupuesto? ¿Se cumplió con las horas de capacitación acordadas?

El nuevo rol de las áreas de Recursos Humanos

Hoy es diferente, la necesidad de la empresa por aumentar su competitividad nos hace mirarnos dentro de un nuevo rol, el de socios estratégicos de la organización al frente de una unidad de negocios. Este tornado nos ha llevado a aterrizar en un lugar donde los recursos que nos brinda la empresa deben ser maximizados. En otras palabras, Toto, ahora somos también responsables de la rentabilidad que genera el negocio. Es momento de salir de nuestra área de confort para generar resultados con impacto en los estados financieros del negocio y poder así elevar nuestro nivel de conversación con la dirección de la empresa.

Aún ahora, la capacitación es vista por algunos como un “gasto necesario”, como un premio que se otorga a los colaboradores o cómo el mal necesario para cumplir con los requisitos marcados por la auditoría de un organismo certificador. Este es el tipo de pensamiento que hace a la empresa destinar recursos en capacitación “de urgencia”, no necesaria o, lo que es peor aún, sin enfoque en los objetivos estratégicos del negocio. La capacitación que brindamos a los colaboradores de la empresa tiene la misión de convertirse en uno de nuestros principales indicadores de desempeño y ser capaz de generar altos índices de rentabilidad para la organización.

Medición del ROI (Retorno de Inversión) en la capacitación

No controlamos lo que no medimos, el proceso de medición del ROI en capacitación consta de etapas bien definidas que parten del correcto diagnóstico de necesidades de capacitación ¿Qué necesita saber hoy mi colaborador para desempeñarse correctamente en su puesto de trabajo? ¿Qué necesitará aprender en el futuro para ser candidato a cubrir una posición de mayor responsabilidad o nivel?

Una vez identificados los objetivos de negocio y bajo un esquema de rentabilidad, la programación de cursos de capacitación va más allá de la selección de proveedores y asignación de horarios, tiene que ver con la correcta definición de objetivos de aprendizaje y el diagnóstico de estado inicial de los participantes que permita a los instructores diseñar un programa a la medida de los participantes… ¿el resultado? Capacitación más efectiva y con una elevada probabilidad de aplicación en el desempeño del trabajo.

El esfuerzo no termina aún, la medición del ROI en capacitación requiere obtener una medición de lo aprendido en el aula versus su aplicación real en el trabajo diario, logrando así cuantificar el impacto de la capacitación mediante el cambio en los indicadores de desempeño (KPI’s) del negocio para, finalmente, determinar la rentabilidad sobre la inversión realizada en el proceso de capacitación.

El proceso de medición de ROI en capacitación otorga beneficios adicionales más allá de un porcentaje de rentabilidad, ya nos que ayuda a establecer programas de capacitación de una forma organizada, planeada y rentable además de convertirse en un proceso facilitador de comunicación entre diferentes áreas de la empresa cuyo resultado es la integración y correcta alineación de objetivos estratégicos del negocio.

Gracias a la implementación de este proceso, nuestro rol como ejecutivos de Recursos Humanos y Desarrollo de Talento incluirá una visión integral del negocio que nos permita desarrollar a los colaboradores de acuerdo a las necesidades de éste, adaptando nuestro rol a la nueva realidad de nuestra organización.


Conoce al autor:

Karla Bayly está convencida de que el éxito de la empresa reside en las personas que la integran. Escribe sobre finanzas y desarrollo de talento. Es Gerente de Desarrollo de Socios Estratégicos en IDESAA.


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