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5 aprendizajes que la película Whiplash nos deja sobre desarrollo de talento, y de cómo impulsarlo en los demás

Escribir un artículo de crecimiento del talento personal y vincularlo con la película Whiplash[1] tiene sus riesgos. Se podría pensar que comparto el método educativo de Terence Fletcher, el bully, vengativo, y seguramente enfermo mental, director de orquesta del prestigioso -y ficticio- Conservatorio Shaffer, la mejor escuela musical del país, según la película.

Nada más alejado de la realidad que yo admire al soberbio y agresivo Fletcher. Sin embargo, la película tiene elementos geniales (he visto este filme muchas veces) que en lo personal aprovecho para aprender del tema de mi interés: cómo desarrollar el talento.

Aprendizaje 1: Ser de grandes ligas no es casualidad

La trama nos muestra al joven Andrew Neiman que está determinado a alcanzar la cima como baterista de jazz, y cómo es que pertenecer a la élite en su campo de interés no será obra de la casualidad. Al contrario, habrá una exigencia fortísima por parte de sí mismo, y de sus “maestros” (entrenadores, coaches), también de primer nivel, con los que tendrá que cruzarse en el camino.

Aprendizaje para nuestra vida profesional: no hay vuelta de hoja para quienes aspiremos a alcanzar un nivel de grandes ligas: necesitaremos invertir muchas horas, tener el apoyo de maestros de primer nivel, realizar práctica inteligente, tener alta exigencia.

Aprendizaje 2: Lo que no se sabe no se mejora

Durante una práctica, el director de la orquesta percibe que uno de los músicos está desafinando y exige que esa persona lo admita. Ante la presión del mismo Fletcher, uno de ellos accede y es despedido de la orquesta. Acto seguido se sabe que éste no era en realidad quien desafinó, pero no saberlo era suficiente error para ser eliminado.  Fletcher exclama: “Él no lo sabía, y con eso basta”. 

Aprendizaje para nuestra vida profesional: se necesita “saber tanto” como para darse cuenta de lo que “no se sabe”. El que no sabe, en su ignorancia, no se da cuenta de lo que está haciendo mal o debe mejorar.

Aprendizaje 3: A “tempo”

Fletcher exige (con su estilo muy particular) a sus músicos que no se rezaguen ni se adelanten “un pelo”, es decir, que vayan a “su tempo” (velocidad con la que debe ejecutarse la pieza musical).

Aprendizaje para nuestra vida profesional: el jugador de alto nivel hace lo que debe de hacer en el nivel y momento justos. Ni antes, ni después. Ni un pelo de más, ni uno de menos. Esto me recuerda los juegos de tenis de los masters. Cuántas veces me he quedado con la boca abierta al ver cómo logran colocar la pelota en el lugar más recóndito y exacto de la cancha a pesar de la incómoda posición que tenían al golpearla con su raqueta: ni un centímetro de más, ni de menos. Y cuando se equivocan…pierden el punto.

Aprendizaje 4: No te rindas, ¡practica!

Andrew no se libra de recibir el visceral e incomprensible regaño del director Fletcher, quien no tolera menos que la excelencia. Esto lo deprime y lo hace llorar de impotencia y decepción. No era para menos.

Aprendizaje para nuestra vida profesional: aquí se puede aprender sobre todo de la reacción que tuvo Andrew, posterior a su depresión inicial: practicar, practicar y practicar.

Aprendizaje 5: Reconocer el talento

Fletcher, al hablar de un discípulo anterior que con el tiempo llegó a ser primer trompeta en el Lincoln Center de Nueva York: “Los (otros) maestros no veían en él lo que yo veía”.  Fletcher se dio cuenta de su talento y lo empujó hasta llegar a ser unos de los mejores.

Aprendizaje para nuestra vida profesional: Un experto como Fletcher, sabía identificar casi al instante quién tenía la capacidad y quién no. Ese tema se ilustra en la película en diferentes momentos. Lo mismo pasa en todos los ámbitos profesionales. Si llegas a ser experto en tu campo profesional, seguro te podrás dar cuenta quién sabe y quién no, quién tiene la capacidad de ser de grandes ligas y quién no la tiene, aunque quizá otras personas no lo aprecien. Con el paso del tiempo podrás estar rodeado del mejor equipo.

¿Cómo impulsar el desarrollo de talento en los demás?

En la película conocemos también la situación familiar de Andrew, donde se le daba más valor a los logros del que jugaba futbol americano de tercer nivel, que a los de él, que estaba dando los pasos correctos para convertirse en un prestigioso músico de primer nivel. La familia sin duda pensaba que el talento en la música “era subjetivo”, a diferencia del futbol que se gana con anotaciones y puntos.  En las empresas, en la política, y en muchos otros campos es de lo más común que así pase: no se valora aquello que no se conoce. En ese sentido se puede reflexionar sobre el papel de quienes son cercanos. Es probable que a muchas personas con talento sobresaliente les falte un familiar, un amigo, un supervisor o jefe, que los empuje para evitar el conformismo y los impulse a alcanzar su potencial.

¿Dónde estuvo entonces el error del maestro y experto Fletcher? Él decía de sí mismo que “estaba ahí para empujar a la gente más allá de lo esperado”, y que “no hay dos palabras más dañinas que Good Job. Sin embargo, Fletcher no impulsaba positivamente a sus músicos. Su método de enseñanza era extremista, cruel y agresivo. Lo que hay que recordar es que ningún objetivo está por encima de la persona, y que no todas las personas reaccionan igual a un mismo estímulo. Se debe fomentar e impulsar un crecimiento positivo, encaminado a que la persona alcance su máximo potencial.

[1] Whiplash: Música y obsesión, 2014 ‧ Drama/Música ‧ 1h 46m. Sony Pictures Classics, Stage 6 Films. Nominada a 5 premios Oscar incluido Mejor película, ganadora de Mejor Actor de Reparto (J.K. Simmons) y Mejor Sonido.


Conoce al autor:

Rene Mena SeifertRené Mena Seifert es creador, fundador y CEO de IDESAA, TRUE e-Learning y del Foro Pro-Talento Empresarial.  Su especialidad es el diseño e implementación de soluciones de negocio basadas en proyectos de capacitación y desarrollo de talento hechos a la medida de las empresas.

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