En un artículo anterior titulado Microlearning con IA para lograr retención y aplicación del aprendizaje – Blog IDESAA se hablaba de cómo el microlearning con Inteligencia Artificial (IA) ayuda a cerrar la brecha entre quien realiza un curso y quien aplica realmente el aprendizaje en su trabajo. La pregunta es ¿cómo cerrar esa brecha? Primeramente, hay que identificarla, saber que existe. Ese es el reto principal de las áreas de capacitación, porque la forma en que medimos la capacitación hoy en día casi nunca nos deja ver esa brecha.
Con los indicadores tradicionales (finalización, calificación, satisfacción) generalmente esa brecha no se distingue. Puede haber 90% de finalización y aun así no tener idea de si los participantes están aplicando algo distinto en su trabajo. Es decir, nos proporcionan señales de actividad, no de impacto, porque la forma en que medimos hoy (solo finalización) no nos dice si el conocimiento se aplicó o no, solo es posible saber si alguien aprobó el curso.
El microlearning con IA obliga a mover los indicadores hacia algo más cercano al negocio. Se recomienda rastrear los siguientes cuatro indicadores:
1. Reducción de errores en la tarea específica
Si una cápsula de microlearning se creó para resolver un problema puntual (un error de proceso o una falla de calidad), el indicador no es cuánta gente vio la cápsula, sino si ese error específico bajó después. Este dato puede existir en un reporte operativo del área; el trabajo de capacitación es cruzarlo con la fecha en que se lanzó la cápsula de microlearning.
Ejemplo: si el motivo de lanzar la cápsula de microlearning fue un error en el proceso de devoluciones, el indicador que importa es la tasa de error en devoluciones antes y después, no cuántas personas completaron la cápsula.
2. Tiempo para el desarrollo de la competencia
En lugar de preguntar ¿cuánto dura la capacitación?, hay que preguntar ¿cuánto tarda alguien nuevo en alcanzar el desempeño esperado? Este indicador es especialmente útil para procesos de inducción y para roles con alta rotación, donde cada semana que alguien tarda en ser productivo tiene un costo real para la empresa.
Ejemplo: comparar cuánto tardaba un cajero nuevo en dominar el proceso de devoluciones antes de una cápsula de microlearning de refuerzo, contra cuánto tarda ahora que se apoya con la cápsula.
3. Retención real, no solo examen final
Un examen al terminar el curso mide memoria de corto plazo, no retención. La forma más confiable para que el contenido se transforme en conocimiento y se quede en la mente de los participantes es aplicando quizzes breves de repaso y espaciados en el tiempo (una semana después o un mes después) y comparar esos resultados contra el examen original.
Ejemplo: si el examen final tuvo 90% de aciertos, pero el repaso de tres semanas después baja a 50%, el contenido no se retuvo; solo se memorizó temporalmente para pasar el examen.
4. Aplicación observada y cruzada con datos del negocio
Este es uno de los indicadores más completos porque permite cruzar el dato de capacitación con datos que ya existen en el negocio (ventas, incidencias, quejas, tiempos de resolución) para ver si hay un cambio real después de que el equipo se apoya en la cápsula de microlearning. No siempre es sencillo conseguir ese cruce de información, pero cuando se logra, es la evidencia más convincente que un área de capacitación puede presentar.
Ejemplo: correlacionar la finalización de una cápsula de técnicas de venta con el cambio en el ticket promedio del equipo que la recibió, comparado contra un equipo que aún no la toma.
De reportar actividad a reportar impacto
El último indicador es el más relevante: cuando el dato de capacitación se conecta con el dato operativo del negocio, el área de capacitación deja de reportar actividad y empieza a reportar impacto real. Ese cambio, de cuántos completaron la capacitación a qué cambió, es lo que convierte al área de capacitación en un actor clave en los resultados del negocio y no solo en un proveedor de cursos.
La solución no es rediseñar los indicadores de la noche a la mañana, se puede elegir un proyecto de microlearning que esté en marcha para que, en lugar de reportar solo una tasa de finalización, se agregue uno de estos cuatro indicadores. El primer cruce de datos generalmente es suficiente para que el resto del equipo y la dirección empiecen a ver la capacitación como parte activa de los resultados de la organización.
La tecnología no transforma la capacitación por sí sola; lo hace cuando está bien diseñada, bien implementada y alineada con objetivos claros. En IDESAA combinamos eLearning, gamificación y otros recursos digitales para responder a necesidades concretas de formación. Descubre algunos de los proyectos de eLearning y aprendizaje digital que hemos desarrollado para empresas de distintos sectores.
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Conoce a la autora:
Mayra Nuriulú es Gerente eLearning en IDESAA. Tiene más de 15 años de experiencia en la planeación, diseño e implementación de proyectos para la formación de talento ejecutivo y académico en eLearning, y en la implementación de proyectos apoyados con tecnología.
