Aprender a aprender (y desaprender) con mejores habilidades del pensamiento

Hoy, las empresas enfrentan nuevos riesgos competitivos y los colaboradores asumen nuevos retos ante la incertidumbre. El escenario complejo de la realidad actual exige alta resiliencia y respuestas claras de líderes, equipos y personas para capitalizar las nuevas oportunidades del entorno. Por eso, cuestionar paradigmas establecidos, desaprender hábitos arraigados y adquirir nuevas destrezas creativas se vuelven habilidades del pensamiento claves para innovar y emprender nuevas formas de diseñar soluciones, analizar problemas e implementar proyectos exitosos en el trabajo diario.

habilidades del pensamiento

Desaprender hábitos arraigados y adquirir nuevas destrezas creativas se vuelven habilidades del pensamiento claves para innovar y emprender nuevas formas de diseñar soluciones…

En efecto, observamos más voces expertas[1] que proponen enfocar la capacitación por competencias hacia el desarrollo de aptitudes para el aprendizaje de por vida, a fin de lograr ventajas sustentables personales y empresariales. Fortalecer habilidades del pensamiento puede ser un buen primer paso.

A continuación, compartimos una guía práctica sobre habilidades del pensamiento que todo ejecutivo debe desarrollar para aprender, desaprender y crear más rápido, en beneficio de su propio crecimiento y el de la empresa.

Comunica tus pensamientos: genera, define y comparte nuevas ideas

Participa en debates de equipo, lee e infórmate más antes de participar, aprovecha tu experiencia, piensa dos segundos más, descubre nuevos significados, apunta las nuevas ideas, investiga lo que desconoces, observa con atención los detalles, revitaliza las palabras de siempre, comparte tus propuestas y reconoce las de los demás.

Sé crítico: identifica lo relevante y argumenta tus propuestas

Cuestiona paradigmas, participa con apertura, mantén la mente abierta, capta las ideas de los demás, separa lo relevante de lo circunstancial, céntrate en los hechos, opina sin prejuzgar, reta los supuestos, compara y evalúa, argumenta con fundamentos, describe los beneficios, anticipa las preguntas, vende mejor tus iniciativas.

Simplifica lo complejo: observa secuencias causa-efecto

Ordena actividades con sentido lógico, prepara diagramas de flujo, ve a la raíz del asunto, céntrate en causas no en síntomas, haz diagnósticos certeros, pregunta cinco veces por qué —por qué pasó, porqué se nos pasó y por qué se permitió que sucediera—, separa lo que aporta valor de lo que genera costo, simplifica (menos, es más).

Capitaliza soluciones desde otros ámbitos: ve de lo general a lo particular y viceversa

Observa las relaciones internas, piensa con visión de conjunto, desarrolla enfoque de negocio, aprende a ver cada parte del todo y el todo en cada parte, deduce aspectos particulares desde marcos de referencia mayores, proyecta tendencias a partir de primeras señales, implementa soluciones de terceros, desarrolla enfoque de negocio.

Piensa fuera de la caja: sé creativo y explora caminos diferentes a lo establecido

Arriesga ideas radicales, explora en los márgenes, piensa en imágenes, espera a que la nueva idea llegue, combina diferentes soluciones, medita sin cuestionar tus pensamientos, indaga desde otros ángulos, ofrece alternativas ante respuestas únicas, convierte ideas en propuestas, iniciativas y proyectos que innoven el trabajo diario.

 

[1] McGowan, Heather E. and Chris Shipley (2020). The Adaptation Advantage: Let Go, Learn Fast, and Thrive in the Future of Work. New Jersey: John Wiley & Sons.


Conoce al autor:

René RangelRené Rangel es Director de Proyectos y Consultor de Negocios en IDESAA. Desarrolla proyectos enfocados en mejorar la competitividad, innovación y rentabilidad empresarial. Ha brindado asesoría directiva para la profesionalización y crecimiento sustentable de empresas MIPYME. Ha implementado herramientas de checkup financiero, business planning y despliegue de la estrategia con Balanced Scorecard para diferentes empresas comerciales, de servicio y manufactura.