Al desarrollar capacidades nunca partimos de cero, pero tampoco estamos en el máximo nivel

“Las capacidades abiertas son de dominio gradual y en cierto modo infinito”. Esta frase que leí en el libro “El Valor de Educar” de Fernando Savater me ayudó a comprender algo que intuía pero que hasta ese momento no había podido aclarar en mi mente: todos los días es posible hacer algo que nos ayude a ser más competentes en determinada habilidad.

Analicemos por ejemplo la capacidad de comunicarnos. Puede afirmarse que todos tenemos cierto nivel de habilidad para comunicar nuestras ideas, pero ¿hay alguien que sea perfecto en su capacidad de comunicación? ¡Imposible! Entonces, quien diga que no puede seguir creciendo esa capacidad es porque no se da cuenta de lo que ignora.  Así lo expresa Savater: “cuanto más se avanza en las capacidades abiertas más opciones divergentes se ofrecen y surgen problemas de mayor alcance”.

Una vez teniendo claro qué capacidad deseamos mejorar entonces podemos investigar lo que se ha escrito sobre el tema. Al profundizar obtendremos pautas para saber qué más se puede saber y hacer para desarrollarla en mayor medida. Es recomendable que tratemos de construir un rompecabezas dividiendo esa capacidad en sub-habilidades que nos hagan sentido.

Por ejemplo, la capacidad de comunicación puede conformarse por
sub-habilidades como dicción, expresión corporal, presentación personal, ortografía, redacción, escucha, capacidad de síntesis, entre otras. Esta segmentación resulta muy útil en los esfuerzos por mejorar el nivel de la capacidad.

Piensa en los siguientes términos: “quiero mejorar mi capacidad de comunicación”. Resulta tan amplio que no hay claridad en qué hacer para mejorar. Ahora compara con: “quiero mejorar mi dicción”, lo cual es, al menos, mucho más específico que lo anterior y lo vuelve más factible de mejorar. Mejorando cada sub-habilidad por separado el resultado es que se eleva la capacidad de comunicación, lo cual es justo lo que buscamos.

Dos apuntes adicionales:

  1. La capacitación y práctica deliberada es necesaria si deseamos avanzar más rápido. Impulsar el desarrollo solo sumando las experiencias que nos presenta la vida es un camino más largo y menos efectivo.
  2. Si la capacidad es resultado de mejorar en muchas sub-habilidades, y cada una de ellas tiene su grado de dificultad, es posible concluir que el desempeño superior no es para impacientes.

La buena noticia es que podemos concluir que siempre es posible hacer algo por seguir mejorando. ¡Qué gran reto es mejorar en cada una de nuestras capacidades!

– René Mena Seifert

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