¿Cómo lograr que los valores de la empresa se reflejen en el trabajo diario?

El verdadero reto no es comunicar los valores, sino lograr que se vivan todos los días.

En una organización con múltiples equipos, ubicaciones o áreas de negocio, los valores corporativos cumplen una función mucho más importante de lo que pensamos.

No son únicamente declaraciones institucionales.

Son principios que influyen, o deberían influir, en miles de decisiones diarias relacionadas con la calidad, la seguridad, la productividad, la atención al cliente, el trabajo en equipo y la mejora continua. Además, forman parte de los factores que determinan cómo los colaboradores, clientes y socios perciben a la empresa.

El reto de lograr que esos valores se vivan de manera consistente se vuelve mayor a medida que la organización continúa creciendo.

La organización crece. Ingresan nuevos colaboradores. Los equipos evolucionan. Las prioridades cambian.

¿Cómo impulsar que los valores de la organización se vivan diariamente en cientos o miles de personas, independientemente de su ubicación, antigüedad o función?

Porque conocer los valores no es lo mismo que aplicarlos. La mayoría de las organizaciones ya han comunicado sus valores. Los colaboradores los han escuchado en procesos de inducción, reuniones, campañas internas o eventos corporativos.

Sin embargo, el desafío real consiste en lograr que esos valores se hagan vida cuando una persona toma decisiones, atiende una situación relacionada con la operación, resuelve un problema, trabaja con un compañero o interactúa con un cliente.

Es en los comportamientos del día a día donde los valores generan impacto.

La verdadera prueba de una cultura organizacional está en la congruencia entre lo que la empresa declara y lo que las personas hacen todos los días en la operación.

Cuando la vivencia de los valores depende exclusivamente del criterio de cada persona o de la influencia de algunos líderes clave, la organización asume riesgos importantes. La cultura se vuelve inconsistente. Las mejores prácticas no siempre se repiten. La experiencia de los colaboradores puede variar entre áreas o ubicaciones.

Por eso, cada vez más organizaciones impulsan sus valores como una estrategia de empresa, y no solo como una iniciativa de Recursos Humanos.

Desde esta perspectiva, el desafío no es que las personas conozcan los valores, sino lograr una vivencia consistente de los mismos en toda la organización.

Precisamente ahí es donde un proyecto de Ejecución Consistente puede generar valor: cuando el objetivo no es solamente comunicar los valores, sino lograr que se reflejen de manera consistente en las decisiones y comportamientos cotidianos.

El objetivo no es solo que las personas conozcan y recuerden los valores. El propósito es que sepan cómo aplicarlos en situaciones reales.

Cuando esto se consigue, los beneficios trascienden la cultura organizacional:
Mayor alineación entre plantas, equipos y ubicaciones.
Menor dependencia de líderes o colaboradores específicos.
Mejor integración de nuevas generaciones de personal.
Mayor capacidad para crecer sin perder identidad.
Mejor experiencia para clientes y colaboradores.
Mayor estabilidad operativa y capacidad de ejecución.

En otras palabras, la organización desarrolla la capacidad de lograr que sus valores no vivan solamente en presentaciones, campañas o posters, sino en las decisiones que miles de personas toman todos los días.

Porque al final, el valor de una cultura organizacional no se mide por lo que la empresa declara. Se mide por la congruencia entre lo que la empresa dice y lo que las personas hacen todos los días.

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Conoce al autor:
Soy René Mena Seifert, fundador y director de IDESAA desde hace más de 25 años.
Durante ese tiempo, hemos acompañado a más de 7,000 organizaciones en proyectos relacionados con el desarrollo de personas y la mejora del desempeño. Hemos participado en iniciativas que han requerido llevar conocimiento y nuevas formas de trabajar a grupos de más de 10,000 personas en diferentes organizaciones, así como en el desarrollo de soluciones de eLearning para empresas con decenas de miles de colaboradores.
Esta experiencia me ha mostrado que el verdadero reto está en lograr una ejecución consistente.

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