Gamificación: Logra resultados más allá del engagement

Generalmente, todas las empresas tienen procedimientos de seguridad, información técnica sobre productos, o procesos específicos que sus colaboradores deben aprender o en los que deben actualizarse periódicamente y, estos temas rutinarios, pueden ser tediosos o poco llamativos para una capacitación. Pero cuando se utiliza la gamificación para convertir esta capacitación en una experiencia atractiva, se crea una situación en la que todos ganan: se logra más engagement de los colaboradores, el aprendizaje se vuelve más divertido y es mucho más probable que los participantes recuerden y apliquen con mayor facilidad lo aprendido.

La gamificación de la capacitación consiste en aplicar elementos de juego a los cursos y las plataformas e integra elementos que generan una motivación intrínseca, tales como como el logro, la gratificación, la mejora y también un poco de sana competencia. A un nivel básico, puede consistir en aplicar puntuaciones y tablas de clasificación para motivar a los colaboradores. Pero también puede utilizar otras mecánicas, como la repetición para mejorar el dominio de una habilidad, o bien, manejar actividades con límite de tiempo para aumentar la atención y la concentración.

Cuando se utiliza de forma adecuada, la gamificación ofrece a los participantes situaciones reales en un entorno controlado. Cuando ellos practican sus habilidades en un escenario de trabajo tal como el de la vida real, comprenden mejor las exigencias de su función, cómo se espera que se comporten y las normas o políticas que deben seguir. Por otro lado, la gamificación puede volverse un mecanismo de retroalimentación. Por ejemplo, si un participante no puede recibir una insignia, no consigue aumentar su puntuación o no puede avanzar al siguiente nivel, contaremos con un indicador de que existe un área de mejora en ese módulo de aprendizaje en concreto.

Para que funcione de forma óptima, la gamificación debe desarrollarse y aplicarse correctamente considerando lo siguiente:

  • Identificar de forma clara y concreta lo que se desea conseguir a través de la gamificación.
  • Describir cómo se pueden alcanzar esos objetivos a través de un cambio de comportamiento.
  • Desarrollar la aplicación tomando en cuenta que la experiencia del participante será un factor crucial. En este desarrollo se integran elementos como: storytelling, retos (asociados a los objetivos de aprendizaje), retroalimentación, puntuaciones (individuales o grupales).
  • Hay que asegurar que los participantes comprenden los objetivos y el propósito de la capacitación.
  • Integrar la medición de analíticos para que las áreas de capacitación cuenten con información sobre el progreso de los participantes y den seguimiento al desarrollo.

La práctica ha demostrado que la gamificación definitivamente ayuda a crear ese engagement y que además potencia:

  • El aprendizaje: Los juegos atraen y se adaptan a muchos estilos de aprendizaje. Permiten probar, fallar y reintentar.
  • La creatividad: Los juegos fomentan una mentalidad creativa y ágil. La interactividad y el entorno de un juego nos obligan a pensar de forma innovadora y a compartir nuestros conocimientos, pericia y experiencia, lo que se traduce en mejores soluciones e ideas.
  • El desempeño: Los juegos despiertan nuestros instintos por competir, agudizan nuestra concentración y nos sumergen de manera dirigida en una práctica para mejorar nuestro desempeño.
  • La energía: Los juegos son divertidos y crean una experiencia positiva que nos ayuda a recargar energía, a renovar nuestra mente, nuestra concentración y nuestra productividad.
  • La construcción de relaciones: Los juegos nos conectan al encontrarnos en nuevas situaciones. Esto es especialmente relevante en una época en la que la colaboración dentro de los equipos requiere de rapidez y agilidad.

La gamificación puede ser muy poderosa, pero no funciona por sí sola. Necesita un contenido de calidad, tiempo y energía para diseñar su aplicación. No se trata de una implementación de una sola vez. Hay que dedicar tiempo y recursos para analizar los resultados, evaluar y adaptar. Sin embargo, la inversión vale la pena. Imagínate el impacto que se produciría en tu empresa si este poder de motivación pudiera ser algo que los colaboradores experimenten con mayor frecuencia como una parte integrada de su vida profesional para impulsar su desempeño a un siguiente nivel. ¿Listo para el reto?


Conoce a la autora:

Yolanda BarqueraYolanda Barquera es Directora de Desarrollo de Talento de IDESAA. Es coach y consultora de negocios en las áreas de desarrollo de talento y análisis de procesos. Tiene una pasión por el desarrollo y los procesos de cambio y le encantan las nuevas oportunidades para seguir aprendiendo. Especialista en el diseño e implementación de proyectos e-Learning.

Compartir